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La Respuesta del Cuerpo al Ayuno

La Respuesta del Cuerpo al Ayuno

La glucosa y la grasa nuestras las principales fuentes de energía. Cuando la glucosa no está disponible, el cuerpo se adapta y acude a las reservas de grasa, sin que ello implique ningún perjuicio para la salud. Esta compensación forma parte de la vida, de un modo natural. Siempre han tenido lugar períodos de escasez de alimentos a lo largo de la historia de la humanidad, y nuestro organismo ha desarrollado procesos para lidiar con este hecho desde el Paleolítico. La transición del estado de alimentación al estado de ayuno se desarrolla en varias etapas:


  1. Alimentación: durante las comidas, los niveles de insulina suben. Esto permite que tejidos como los músculos o el cerebro absorban la glucosa para utilizarla directamente como energía. El exceso de glucosa se almacena como glucógeno en el hígado. 

  1. Fase de posabsorción (entre seis y veinticuatro horas después del comienzo del ayuno): los niveles de insulina empiezan a bajar. La descomposición del glucógeno libera glucosa para que se utilice como energía. Las reservas de glucógeno duran unas veinticuatro horas. 

  1. Gluconeogénesis (entre veinticuatro horas y dos días después del inicio del ayuno): el hígado produce nueva glucosa a partir de los aminoácidos y el glicerol. En las personas no diabéticas, los niveles de glucosa disminuyen pero permanecen dentro del rango normal. 

  1. Cetosis (entre uno y tres días después del comienzo del ayuno): los triglicéridos (que constituyen la forma de almacenamiento de la grasa) se descomponen en glicerol y tres cadenas de ácidos grasos. El glicerol se emplea para la gluconeogénesis, mientras que los ácidos grasos pueden utilizarlos directamente muchos tejidos del cuerpo para obtener energía, pero no el cerebro. Los cuerpos cetónicos, que son capaces de atravesar la barrera hematoencefálica, se producen a partir de ácidos grasos para su uso por parte del cerebro. Las cetonas pueden suministrar hasta el 75% de la energía que consume este órgano.4 Los dos principales tipos de cetonas que se producen son el betahidroxibutirato y el acetoacetato, que pueden aumentar más de setenta veces durante el ayuno.

  1. Fase de conservación de proteínas (a partir del quinto día desde el inicio del ayuno): niveles altos de la hormona del crecimiento mantienen la masa muscular y los tejidos magros. La energía requerida para el mantenimiento del metabolismo basal se obtiene, casi en su totalidad, de los ácidos grasos libres y las cetonas. El aumento de los niveles de norepinefrina (adrenalina) evita la disminución de la tasa metabólica. El cuerpo humano sabe hacer frente a la ausencia de alimentos. Lo que se está describiendo aquí es el proceso por el que el organismo pasa de quemar glucosa (a corto plazo) a quemar grasa (a largo plazo). La grasa no es más que la energía de los alimentos que hemos almacenado. En tiempos de escasez, la comida almacenada (la grasa) se libera naturalmente para llenar el vacío. El cuerpo no «quema músculo» sino que hace el esfuerzo de alimentarse de las grasas que ha acumulado. No quema nada más mientras queden reservas de ellas. Es fundamental observar que todos estos cambios adaptativos, beneficiosos, no tienen lugar en la estrategia dietética de la reducción calórica.

Fuente: Libro “El código de la obesidad”



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